El camarón mantis, Gonodactylus smithii, golpea a sus víctimas con dos apéndices que utiliza como si fueran martillos.
De hecho, este animal consigue con ellos aceleraciones superiores a los de una bala del calibre 22, suficiente para resquebrajar las conchas y caparazones de los crustáceos y moluscos de los que se alimenta.




